LA NACION - Por los demás - Viernes 11 de abril de 2003

Políticas públicas hacia las personas con discapacidad

Por Pablo Molero
 
De manera simple, podemos definir las políticas públicas como la expresión del compromiso de un estado con las diversas temáticas de la sociedad.

Este compromiso se expresa, por un lado, a través de la legislación que reconoce un derecho o establece determinadas reglas sociales que buscan responder al bien común o al bien de un determinado grupo social. Es muy importante esta tarea ya que da legalidad a las necesidades o reclamos de la sociedad en general o de un grupo en particular. Desde este punto de vista, como suele decirse, nuestro país cuenta con un basta legislación que reconoce la problemática de las personas con discapacidad. Si miramos la realidad desde este ángulo, podemos decir que la República Argentina cuenta con una política pública en discapacidad, pero no es así, ya que esto suele quedar en el papel y una política no es solamente una serie de escritos. Pero hay algo más para objetar: los legisladores no han asumido esta temática, ya que generalmente no se ha seguido el cumplimiento de las leyes que se han votado, no se han pedido informes de las razones de postergación de este sector de la población argentina. Recién en los últimos años se conformaron comisiones parlamentarias referidas a esta temática.

Luego viene el rol que le corresponde al Poder Ejecutivo Nacional, que si bien sabemos hay responsabilidad a nivel de las diversas jurisdicciones, él es el primer responsable del bienestar de la población. Éste no ha tenido una política pública integral hacia las personas con discapacidad; se han encarado algunas temáticas pero sin pleno compromiso. Uno tiene la sensación que lo hecho se ha realizado porque no quedaba otra alternativa ante la presión social que el sector de las personas con discapacidad generó. En ciertos casos, las acciones llevadas adelante han contradicho el espíritu y la letra de la ley; ha sido y es el Estado el que ha obrado contra las propias personas con discapacidad.

Justamente este sector ha reclamado continuamente y cada vez con más claridad política integrales, que respondan a las diversas necesidades de las personas con discapacidad y no sólo a algún aspecto. A veces pareciera que lo único que necesitan estas personas es una silla de ruedas, un hogar, una escuela o una rampa. Esto suele ser fruto del desconocimiento que se tiene de esta temática por parte de los funcionarios. Se necesita un plan nacional para estas personas que abarque todas sus necesidades y las integre en las diversas políticas que el estado lleva adelante para no hacer de la discapacidad un gueto. Pero que tampoco puede diluirse en lo general ya que este sector necesita un impulso importante, debido al olvido que viene sufriendo y que este esfuerzo sea fruto del trabajo común entre las personas con discapacidad, sus representantes y los diversos organismos gubernamentales con responsabilidad sobre esta realidad se logre mantener en el tiempo. Hoy en la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas Discapacitadas, órgano estatal responsable de proponer las políticas públicas al estado argentino, se está trabajando en este sentido. Creemos que esto debe ser conocido por el sector y lograr una amplia participación.

Y ya que he nombrado a la Comisión Nacional Asesora, creo que este organismo debe ser fortalecido y crecer en protagonismo haciendo conocer al gobierno de turno la realidad de este sector y sus necesidades y transformase en un verdadero promotor de políticas públicas para esta población y órgano de encuentro entre los responsables públicos y los representantes del sector. 

Promoción humana 

"La promoción humana de las personas con discapacidad no se reduce solamente a asegurar determinadas prestaciones, sino que tiene que ver con la salud, el trabajo, la educación, la rehabilitación, la accesibilidad a la información y a la comunicación, la participación plena en los diferentes ambientes sociales, el acceso a todos los lugares y actividades que la población accede, la capacitación profesional, el acceso al transporte público, el ocio, la posibilidad de formar una familia, la participación en aquellas decisiones que tocan a su vida, ser tenidos en cuenta en la organización social no como ciudadanos pasivos a quienes se les da, sino como miembros activos de un cuerpo social en el que todos cuentan, eliminación de las barreras que impiden o dificultan su participación y creación de las oportunidades necesarias para que puedan por sí mismos o por representantes, si los necesitan, hacer oír su voz. 

Todo esto implica un cambio fundamental en la consideración o valoración de las personas con discapacidad: mirada positiva sobre ellas, consideración de sus capacidades y de las adaptaciones sociales para que dichas personas puedan acceder a todos los ambientes y los apoyos necesarios para que puedan expresar su parecer y sus dones." (1) 

Con lo dicho podemos concluir que no hay políticas públicas para la discapacidad, por más que se hagan determinadas cosas, se consigan ciertos logros, incluso se destinen algunos recursos económicos. Es que no se tiene en cuenta positivamente a estas personas, no se desarrollan activamente respuestas para sus necesidades. 

Para que esto cambie se requiere un compromiso moral, sentirse exigido desde adentro de uno mismo hacia la vida de cada persona y sus necesidades, y un compromiso político, lease, una búsqueda de generación de los recursos necesarios por parte de los diversos actores públicos. 

"El Estado, como primer responsable de la vida de los ciudadanos, debe ser un activo protagonista en toda esta tarea. No puede desaparecer ni excusarse detrás del discurso de la falta de fondos, de que el país está destruido. Los funcionarios deben tomar medidas para cambiar esta situación. Su tarea es generar oportunidades para que los demás actores de la sociedad cumplan con su tarea y auditar lo que se hace. 

Debe generarse entre las ONGs, de y para personas con discapacidad y con fines sociales y el Estado una estrategia de articulación para que se puedan encontrar conjuntamente caminos que posibiliten todo lo anteriormente dicho. 

Los tiempos de crisis piden opciones. Las personas con discapacidad junto con otras que viven situaciones difíciles, no pueden ser el material descartable de la sociedad a favor de los capaces, de los fuertes. Si aceptáramos esto caeríamos en un racismo extremo, en una nueva defensa de la pureza de raza." (2) 

La grave crisis que vive este sector no es solamente económica. La situación de las personas con discapacidad es una de las expresiones de la crisis moral que, como sociedad, tenemos que enfrentar. La quita de recursos económicos, la falta de recursos humanos y de compromiso con esta temática, es una muestra clara de lo que hay en el corazón de muchas personas en nuestro país. Para algunos esta población forma parte de aquel porcentaje que no está dentro de las políticas sociales, porque el modelo que se impone no es para todos. En muchos casos creo que se piensa en reducir la vida a un mero pasar, cuando estas personas quieren vivir plenamente. Para quienes razonan así, los pobres, los débiles, los enfermos crónicos, las personas con discapacidad no cuentan, están fuera del sistema, tienen que arreglarse como puedan, recogiendo las migajas que sobren y que otros tengan ganas de dejar caer. 

Como sociedad es muy grave permitir que algunos se contenten "con las sobras cuando el banquete de la vida ha sido servido para todos desde el comienzo del mundo. Tenemos que trabajar mucho para que se distribuya mejor: la igualdad no es dar a todos lo mismo, sino lo que cada uno realmente necesita para desarrollarse dignamente como ser humano, porque todos tenemos que poder encontrarnos con la mesa dispuesta para comer según la justa necesidad." (3) 

pmolero@arnet.com.ar 

El autor es responsable de la Comisión para las Personas con discapacidad del Arzobispado de Buenos Aires y Coordinador del Foro Pro (Foro Permanente para la Promoción y la Defensa de los Derechos de las Personas con discapacidad). 

1-2 y 3 "La problemática asistencial y de promoción humana de las Personas con discapacidad, en tiempos de ajuste", en el libro La Discapacidad, una cuestión de Derechos Humanos -, Pablo Molero. Espacio Editorial