ACTA FUNDACIONAL

Como resultado de compartir preocupaciones, actividades, deseos y proyectos, los representantes de Instituciones comprometidas con la problemática de las Personas con discapacidad, deseando fortalecer y reafirmar el propósito de consolidar estrechos vínculos de solidaridad y compromiso y convencidos que todas las personas sin importar las diferencias tenemos derecho a una vida plena y seguros que en la unión de todos los que están identificados con la temática de la igualdad y equiparación de oportunidades de las Personas con discapacidad, está el mejor soporte para el logro de lo antedicho, creemos que es importante constituir un espacio permanente de reflexión y acción conjunta en orden a velar por los derechos de las Personas con discapacidad.

Por todo esto los siguientes: Asociación Ayuda al Ciego (ASAC), Asociación Civil Pequeña Obra de la Divina Providencia (Obra “Don Orione”), Asociación Argentina de Lucha Contra la Enfermedad Fibroquística del Páncreas (FIPAN), Asociación para la Lucha contra la Parálisis Infantil (A.L.P.I.), Comisión para las Personas con discapacidad de la Arquidiócesis de Buenos Aires, Federación Argentina de Entidades Pro Atención al Deficiente Intelectual (FENDIM), Federación Argentina de Instituciones de Ciegos y Amblíopes (FAICA), Confederación Argentina de Sordomudos (C.A.S.), Asociación Argentina pro Hogares y Promoción del Disca pacitado Monseñor Francois (HODIF), Fundación para la Vivienda, Trabajo, Capacitación para el Lisiado (VITRA), analizadas las circunstancias en nuestro país, nos pronunciamos por la Formación de un FORO PERMANENTE PARA LA PROMOCION Y LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.   

 

FUNDAMENTOS

El principio de igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad se presenta como el eje filosófico y práctico en torno al cual está desenvolviéndose la política sobre las antedichas personas. Es el proceso a través del cual los diversos elementos de la sociedad, el ambiente físico, los servicios, las actividades y la información se han hecho accesibles a todos, incluidas las personas con discapacidad. Esto significa la plena integración de las personas en la corriente principal de la sociedad; significa una concentración de la atención sobre el potencial personal más que una determinación de sus límites; y necesita establecer relaciones para la participación y requiere la destrucción de barreras que obstaculizan ese proceso.

La calidad de una sociedad y de una civilización se mide por el respeto que manifiesta hacia los más débiles de sus miembros. Una sociedad en la que se admita sólo a los miembros plenamente funcionales y donde uno que no se ajuste a este modelo o no sea apto para desempeñar un papel propio, sea marginado, recluido o, lo que es peor, eliminado, debería ser considerada como radicalmente indigna del hombre.

Los derechos iguales son una parte intrínseca de la igualdad de oportunidades.

Las personas con discapacidad (bien lo sea por enfermedad congénita, a consecuencia de enfermedades crónicas o de infortunio, o bien por debilidad mental o enfermedades sensoriales, cualquiera que sea el alcance de tales lesiones), tienen los mismos derechos fundamentales de las demás personas. Tal afirmación se apoya en el firme reconocimiento de que el ser humano posee una dignidad propia y un valor autónomo propio desde su concepción y en todos los estadios de su desarrollo, sean cuales sean sus condiciones físicas. Este principio que brota de la recta conciencia universal, debe ser asumido como el fundamento inquebrantable de la legislación y de la vida social.

Si ignoramos los derechos fundamentales de toda persona, quedamos todos degradados de la experiencia -nos hacemos cómplices de la violación. El principio de derechos iguales para las personas inhábiles no implica que las necesidades de cada uno y de todos los individuos son de igual importancia, que aquellas exigencias deben convertirse en la base para la programación de las sociedades y que debemos usar todos nuestros recursos de modo que aseguren a cada individuo una igual oportunidad de participación.

Las personas con discapacidad gozan de una sensibilidad intrínseca y de un conocimiento directo de los problemas de la discapacidad. Consiguientemente, deben gozar del derecho de tomar decisiones acerca de su destino y no se le debe negar la oportunidad de participar en la elección de las decisiones.

Por ser un sujeto con todos sus derechos, se le debe facilitar la participación en la vida de la sociedad en todas las dimensiones y a todos los niveles accesibles a sus posibilidades. El reconocimiento de estos derechos y el deber de la solidaridad humana constituyen un empeño y una tarea a realizar, con la creación de condiciones y estructuras sicológicas, sociales, familiares, educativas y legislativas idóneas a acoger y desarrollar integralmente la persona minusválida.

Las personas con discapacidad tienen pleno derecho a vivir y tomar parte en la sociedad, de permanecer en el interior de sus comunidades y de recibir toda la protección que necesiten para actuar en su interior.

Con discapacidad o no, sus cuerpos son iguales en cuanto templos del espíritu humano creativo.

La sociedad tiene una obligación que consiste no sólo en remover las barreras que obstaculizan una plena e igual participación, sino que está obligada a proporcionar los medios que permitan el verdadero cumplimiento de la participación, de la integración y de la igualdad.

En fin, puesto que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos, deberían también tener iguales deberes y deberían tener el derecho a ser ayudados cuando se asumen plena responsabilidad en cuanto miembros de la sociedad.

Hay que sensibilizar la sociedad acerca de las personas con discapacidad, sus derechos, sus exigencias, su potencial y su contribución. Informaciones puestas al día acerca de los programas y servicios a disposición de los minusválidos, de sus familias, de los profesionales en este campo y de la gente común, deberían ser fácilmente accesibles y bien difundidas.

El lenguaje utilizado por los mass-media debería describir a las personas con discapacidad con la misma objetividad del de la gente común. Semejantes elementos deberían ser incluidos en todos los importantes programas públicos de instrucción.

También hay que elevar el nivel de conciencia de las personas con discapacidad acerca de sus derechos y de su potencial para tener confianza en sí mismos y en su acción.

Las personas con discapacidad deberían gozar del mismo nivel de asistencia médica en el interior del mismo sistema aprovechado por los demás miembros de la sociedad. También deberían tener asegurada la terapia y las medicinas regulares que necesitan para mantener o mejorar su nivel de funcionamiento.

Los programas nacionales de rehabilitación deberían estar a disposición de todos los grupos de personas con discapacidad. Es de particular importancia el que tales personas y sus familias se hallen en condiciones de participar en el diseño y en la organización de los servicios de rehabilitación que les corresponden. Al mismo tiempo hemos de estimular a las personas con discapacidad a dedicarse a la rehabilitación, por ejemplo, como docentes profesionales, instructores o consultores.

Todas las personas con discapacidad tienen derecho a gozar de los soportes técnicos, de la asistencia personal y de los servicios de interpretación, según sus exigencias. También en este caso, los programas personales de asistencia deberían ser proyectados de manera que las personas con discapacidad que utilizan los programas influyan de modo decisivo en cómo son asegurados tales programas.

La accesibilidad es un elemento fundamental para el concepto de igualdad de oportunidades, tanto en términos de acceso al ambiente físico como en términos de acceso a la información y a la comunicación. Las medidas para remover los obstáculos que impiden la participación en el ambiente físico, para desarrollar niveles y normas de accesibilidad a diversas áreas de la sociedad, incluidos los edificios, los medios de transporte, las calles y otros ambientes externos, resultan ser de fundamental importancia en la igualdad de oportunidades. Lo mismo se diga para la exigencia de estrategias que hacen accesibles a los diversos grupos de personas con discapacidad los servicios de información y la documentación.

Otro de los aspectos más importantes del tema que estamos tratando es el representado por las iguales oportunidades de instrucción para los niños, los jóvenes y los adultos con discapacidad, teniendo en cuenta el derecho a la libre elección para obtener el mejor potencial del individuo.

El trabajo, como importante instrumento de goce de los derechos humanos, debería ser visto como un importante elemento en todo este proceso. Las personas con discapacidad, tanto las que viven en áreas rurales como las que habitan en ciudades, deben tener iguales oportunidades con respecto a un trabajo productivo y remunerador en el mercado del trabajo. Las leyes y los reglamentos sobre el trabajo no deben discriminar a estas personas ni deberían crearles obstáculos a su trabajo.

Todo este proceso comprende también las contribuciones a la renta y la previdencia social, la vida familiar y la integridad personal, la cultura, la diversión, el deporte y la religión.